Tuve un alumno al que le resultaba muy difícil mantener el orden en sus cuadernos y libros. Al cabo de un mes, las encuadernaciones estaban desgarradas y todas sus libretas tenían roturas y dobleces en sus ángulos, las llamábamos "orejas de burro". Por supuesto no faltaban manchas de tinta o tareas incompletas. Lo más difícil era que el alumno reaccionaba todavía de modo infantil y se mostraba muy sensible a cualquier reprimenda, por lo que, durante un tiempo no dije nada. Esto no fue bueno porque un día perdí el control. Arrojé su cuaderno sobre el pupitre y en voz alta protesté por esos dobleces que tanto me hacían enojar. Al día siguiente vino a mi mesa con total candidez, mostrándome exultante una pila de cuadernos. "Señora Franke, mis cuadernos ya no tienen orejas de burro", anunció. Las había cortado todas con unas tijeras.
Eres uno de nosotros, Marianne Franke

martes, 23 de noviembre de 2010

¿Cuándo estamos más cerca del cambio y la solución?




-          Fíjate en lo positivo.
-          Las soluciones las tiene la persona.
-          Ante todo: escucha.
-          Cree en las potencialidades de la gente.
-          Oriéntate hacia el futuro.
-          Todos tenemos recursos, todos podemos cambiar.
-          No tengas prisa.
-          Si algo no funciona, cámbialo.
-          Si algo funciona, sigue haciéndolo.
-          Crea posibilidades.
-          Las personas no te ocultan nada y si lo hacen, tienen todo el derecho a hacerlo.
-          Crea una relación positiva con la persona.
-          Se auténtico.
-          El cambio no solo es posible, sino inevitable
-          No interpretes, escucha.
-          No tengas hipótesis, ni quieras confirmarlas con tus preguntas, limítate a descubrir las hipótesis de las personas.
-          Mímate y cuídate, busca los aspectos positivos que hay en ti y poténcialos.
-          La gente tiene todo el derecho a elegir, no elijas tú por ellos.
-          Considera a las personas expertas, si son capaces de expresar y ampliar esto, estás ampliando sus recursos y su posibilidad de cambio.
-          Mantén una relación de experto a experto.
-          No busques conseguir tus propios objetivos, busca los de la persona (no sabemos cuando llegamos si no sabemos a dónde vamos) (nunca el viento es favorable si no se sabe a dónde se va).
-          No diagnostiques, y si lo haces no pierdas de vista que las personas no son los problemas.
-          Habla de soluciones y de futuro.
-          Intenta que la gente se entusiasme y se emocione hablando de su futuro, eso crea esperanza, la variable más relacionada con el cambio.
-          Si las personas no cambian, no busques resistencias, piensa cómo puedes ajustarte mejor para que colaboren contigo.
-          No compliques las cosas, son más sencillas de lo que piensas
-          No busques lo que no hay, puedes terminar encontrándolo.
-          Escucha a las personas, son maravillosas, ponen todo lo que pueden para mejorar y te enseñan un montón.
-          Somos conversadores: conversamos para el cambio.